La primera fase del Sínodo ha pasado.
Una de las sorpresas de esta etapa fue que los participantes, se encontraron con algo muy grande: fue una oportunidad para encontrarse en la fe, la fraternidad entre las personas y el amor a la Iglesia implicando a toda la comunidad. Es un horizonte de esperanza que se abre para la Iglesia en su camino hacia el Reino.
Conscientes también que el protagonista del Sínodo es el Espíritu Santo, se ha acogido con entusiasmo, no con ingenuidad, la invitación a “caminar juntos”.
No se trata de una teoría, sino una disposición a entrar en la dinámica de escucha y diálogo, aceptación personal y comunitaria de algo que es un don y un desafío: ser una Iglesia de hermanos y hermanas que se escuchan mutuamente y son transformados por el Espíritu.
Esta primera fase permitió al Pueblo de Dios experimentar el gusto por el discernimiento, escuchando atentamente la experiencia vivida por los demás, se creció en el respeto mutuo y comenzamos a discernir las mociones del Espíritu en la vida de los otros y en la nuestra. De este modo, podemos tener la esperanza de convertirnos en una Iglesia cada vez más profética.
Esta segunda fase se desarrollará en una Asamblea General del Sínodo de los Obispos en Roma en el mes de Octubre de 2023.
Después de los frutos de la 1ª fase, hay tres prioridades que se proponen para el discernimiento en esta exigencia de “caminar juntos”. Las tres prioridades están en relación con las palabras clave del Sínodo:
COMUNIÓN – MISIÓN – PARTICIPACIÓN.
La comunión es un camino en el que estamos llamados a crecer. La liturgia y sobre todo la celebración de la Eucaristía es donde la Iglesia experimenta la unidad dentro de la diversidad de ritos y lenguas. Promover la comunión exige asumir lograr vivir la unidad en la diversidad.
La misión de la Iglesia es anunciar el Evangelio y hacer presente a Jesús mediante el Espíritu. La misión constituye el horizonte de la Iglesia, consiste en salir de sí para buscar el bien de los demás. En otras palabras, la misión permite revivir la experiencia de Pentecostés después de haber recibido el Espíritu Santo.
En la misión, cada uno sale de sí mismo y participa junto con otros en algo fundamental: ”Contribuir al bien común de la humanidad” (Los signos de los tiempos).
La misión ha de cuidar la liturgia como lugar de anuncio de la Palabra y los Sacramentos.
Ha de ser una Iglesia pobre y cercana a los que sufren. Una Iglesia samaritana que cuida de todos aquellos que sufren.
En la Iglesia tienen que tener cabida todos, construir con los demás y no solo para los demás.
En esta Iglesia tiene que haber también lugar para los que no “son de los nuestros” pero son “buscadores de la fe”
La participación, exige que se concrete cada paso del camino, promoviendo la implicación real de cada uno. Si esto no sucediera se corre el peligro de quedarse un poco abstracto lo que se define en la comunión y misión. Hay que dar un paso hacia el florecimiento de lo humano. La participación tiene que ser una expresión de creatividad y de cultivar las relaciones de acogida, de hospitalidad y de promoción humana. De la preocupación por la participación entra en juego la cuestión de la autoridad, “No será así entre vosotros” dice Jesús después de lavar los pies a sus discípulos. La autoridad, indica la capacidad de hacer crecer, el servicio a la originalidad y creatividad personal de cada uno.
Otro aspecto importante de la participación es la necesidad de formación integral, inicial y permanente que va más allá de la actualización de contenidos. Capacidad de relacionarse, de construir comunidad, de escucha, de paciencia, perseverancia.
También muy importante y urgente, la necesidad para renovar el lenguaje utilizado por la Iglesia en la liturgia, en las predicaciones, en la catequesis. También los medios de comunicación deben actualizar sus emisiones.
La frescura del lenguaje evangélico nos invita para que el anuncio del Evangelio sea eficaz, que tiene que ser la meta de una Iglesia sinodal.
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Esta será la tarea ardua que les espera a todos los participantes en el Sínodo en el mes de Octubre en Roma. Son unos 400 participantes:
169 cardenales u obispos de todas las conferencias Episcopales
20 cardenales u obispos de las iglesias orientales
10 Superiores generales: 5 hombres y 5 mujeres
20 que presiden Dicasterios
50 personas designadas personalmente por el Papa
Laicos: hombres y mujeres que por primera vez, tendrán voz y voto
Todos los que no participamos activamente estamos llamados a invocar al Espíritu Santo y pedir por cada uno/una que se abran a ese Espíritu que estará permanente en esa Asamblea para crecer como la Iglesia sinodal, como la Iglesia que Jesús quiere y la humanidad espera.
UNA IGLESIA SINODAL EN MISIÓN
¿LA SINODALIDAD?
Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión
que puedes conocer pulsando el botón, te ayudara entender la nueva propuesta del papa Francisco para la Iglesia.
Queridos amigos,
Hoy nos dirigimos a vosotros (a tí), que formas parte de esta comunidad. Sabes que la Iglesia católica universal, a la que perteneces tú, está en un tiempo de reflexión.
El Papa Francisco ha llamado a nuestra puerta y nos ha convocado a toda la Iglesia, a tí también, a participar en un Sínodo.
Y… qué es un SÍNODO?
La palabra Sínodo, se inspira en la Palabra de Dios y significa „caminar juntos“.
La Iglesia tiene que sufrir un proceso de transformación para parecerse más a la Iglesia primitiva -la Iglesia de los comienzos – la Iglesia de Jesús de Nazaret.
Todos estamos invitados a participar y queremos animaros a responder a esa invitación que se nos hace.
Tal vez la vida te alejó de la Iglesia, te llevó a perder tu raíz de ser cristiano. Pero ahora se trata de descubrir que desde el Bautismo estamos llamados a ser una comunidad en torno a la persona de Jesús.
Por encima de obispos y curas, nosotros estamos llamados a ser una Comunidad que descubre a Jesús y quiere vivir los valores del Evangelio, que quiere orar y gozar de la Vida verdadera en sus núcleos familiares.
Aprovechemos esta situación y no nos quedemos indiferentes porque el ser humano necesita de Dios.
Atentamente
Padre Pedro Karolewski y el equipo del Consejo Pastoral
PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR SOBRE LA SINODALIDAD
La escucha es el primer paso, pero exige tener una mente y un corazón abiertos, sin prejuicios.
Me he preguntado alguna vez, si yo sé escuchar? Me siento escuchada en la Iglesia, en la misión? Crees que la Iglesia está abierta a distintas opiniones de mujeres, jóvenes, laicos?
Todos estamos invitados a hablar con valentía (sin miedo), es decir con libertad, con verdad y caridad.
Creemos que en nuestra misión se puede hablar con libertad, con confianza? Sino es así, qué pasos habría que dar para que se escuchen mejor todas las voces, estén más o menos cerca de la Iglesia??
“Caminar juntos” solo es posible si se basa en la escucha comunitaria de la Palabra y en la celebración de la Eucaristía.
Dentro de la Comunidad, hay quien no participa normalmente en las celebraciones. Cuáles pueden ser las causas? :
*falta de fe
*las celebraciones no me dicen nada a mi vida
*quizás, me quedé con lo que aprendí en la Primera Comunión y hoy no me sirve porque no me ayuda en mi desarrollo como persona
*el lenguaje que se utiliza que no lo entiendo, etc.
o por el contrario simplemente es:
*el horario,
*la falta de tiempo,
*otros planes,…
La sinodalidad está al servicio de la misión de la Iglesia, en la cual toda persona bautizada está llamada a participar.
Todos los que somos bautizados, tenemos una misión importante dentro de la Iglesia. Todos somos enviados a hacer comunidad. Y esto no depende del cura, del obispo, es todo el pueblo el que tiene que comprometerse. Cómo puedo ayudar yo a la comunidad? En qué puedo colaborar?
El diálogo es un camino de perseverancia y humildad, que incluye silencios y sufrimientos, pero que es un medio para recoger la experiencia de las personas y las comunidades, a través de las cuales se expresa el Espíritu.
Hay diálogo en mi comunidad? Sé dialogar con los demás, con los que no piensan como yo? Dónde está en mi comunidad la dificultad para el diálogo?
En un estilo sinodal se decide por discernimiento, sobre la base de un consenso que nace de la común obediencia al Espíritu. Discernimiento es: escuchar atenta y amorosamente a Dios para descubrir su voluntad para nosotros.
El discernimiento exige la escucha al Espíritu. Este discernimiento transforma nuestra vida. Crees que en algún momento de tu vida escuchas la voz del Espíritu? Cómo crees que nuestra comunidad puede ponerse a la escucha del Espíritu?
La espiritualidad del caminar juntos está destinada a ser un principio educativo para la formación de la persona humana y del cristiano, de las familias y de las comunidades.
Qué formación ofrece la Iglesia (misión) para el aprendizaje en el „caminar juntos“? Esto significa aprender a escuchar, dialogar, discernir. Elementos importantes en nuestra formación como personas humanas y cristianas.
Deseas compartir algunos de tus deseos, sueños o esperanzas que no hayan aparecido en las preguntas anteriores y te parecen importantes para llegar a ser una Iglesia diferente?
Forma de enviar las respuestas: (serán siempre anónimas)
1.- Por correo a la Misión, hasta el 10.04.2022 (Schwelmer Str. 53 – 42897 Remscheid)
2.- Metiéndolas en el buzón de la Misión
3.- El domingo 10.04.2022, después de la Eucaristía, nos podemos encontrar en la Misión y dar respuestas juntos a las preguntas que tengan alguna dificultad. (Los interesados pueden traer algo para comer y se comparte).
O bien, después de comer, hasta las 5 de la tarde, la Misión estará abierta para el que quiera elaborar las respuestas en grupo y necesite ayuda.